Luego del acuerdo firmado en junio entre productores, centrales de abasto y cadenas, el precio del jitomate cayó y la Central de Abasto de la CDMX registró el valor más bajo, alrededor de 30 pesos por kilo, frente a precios más altos en supermercados. Muestra la ventaja de comprar en la central y cómo los pactos de precios pueden mover el mercado mayorista.
Después de meses de precios récord, el jitomate empezó a dar un respiro a las familias y a los negocios de comida en México. A inicios de junio de 2026, el jitomate saladette y bola llegó a 30 pesos por kilo en la Central de Abasto de Iztapalapa, en la Ciudad de México, según el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM). La baja se produjo luego de que el Gobierno federal firmara un acuerdo con productores, comercializadores y cadenas para frenar el alza.
La diferencia con las tiendas fue evidente. De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) de los primeros días de junio, el kilo se vendía en 35 pesos en una Bodega Aurrera Express de Santa María la Ribera, en 36 pesos en un Walmart Express de avenida Río Churubusco y en 38 pesos en La Comer de Insurgentes Sur.
De precios récord a un acuerdo nacional
El alivio llegó tras un periodo excepcional. Según el Inegi, hasta la primera quincena de mayo el jitomate acumulaba dos meses y medio con una inflación anual superior al 100 %. En la primera quincena de mayo el incremento fue de 118,5 %, y en la primera quincena de marzo llegó a 152 %, su nivel más alto desde febrero de 2006.
La secretaria de Agricultura, Columba Jazmín López Gutiérrez, explicó que el encarecimiento respondió a una combinación de factores: heladas intensas en Estados Unidos, granizadas en zonas productoras de México y presencia de plagas. Según la funcionaria, el acuerdo permitirá estabilizar los precios de forma gradual.
El Gobierno describió el mecanismo como voluntario. Su objetivo es coordinar a los sectores público, productivo, comercial y académico para fortalecer el abasto, proteger la economía familiar y ofrecer mejores condiciones a los productores. Profeco, por su parte, anunció monitoreos permanentes a proveedores y comercializadores para verificar que la baja llegue a los consumidores.
La ventaja de comprar en la central
El caso del jitomate ilustra una regla conocida en el comercio de alimentos: el mayoreo suele marcar el precio más bajo del mercado. Entre la Central de Abasto y los supermercados la diferencia llegó a ser de entre 5 y 8 pesos por kilo, es decir, entre 17 % y 27 % más en las tiendas. Para quien compra volumen, esa brecha se traduce en un ahorro importante.
Qué significa para compradores y productores
- Fondas, taquerías y restaurantes: el regreso del jitomate a precios cercanos a 30 pesos permite recuperar recetas y porciones que se habían ajustado durante la crisis. Comprar por caja en la central amplía el ahorro.
- Recauderías y tiendas de barrio: pueden volver a ofrecer el producto con márgenes razonables y competir con las cadenas en precio.
- Mayoristas de la central: el acuerdo implica mayor vigilancia de Profeco, por lo que conviene llevar registros claros de precios de compra y de venta.
- Productores: el pacto busca darles mejores condiciones, aunque la baja de precios también reduce el ingreso por caja. Diversificar canales y mejorar la calidad del producto ayuda a sostener la rentabilidad.
Lo que viene
La estabilización dependerá del clima en las regiones productoras y del cumplimiento del acuerdo por parte de todos los eslabones de la cadena. Si la oferta se normaliza, el jitomate podría mantenerse en niveles moderados durante el verano. Sin embargo, el antecedente de 2026 deja una enseñanza para el comercio mayorista: seguir de cerca los precios del SNIIM y diversificar proveedores es la mejor protección frente a alzas que pueden duplicar el precio en pocas semanas.
Texto elaborado por Mayoristas.com a partir de El Financiero y otras fuentes públicas. La imagen es ilustrativa.
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