El INE reportó que los alimentos subieron 0,6 % en el mes, con lechugas (+10,5 %), papas (+8,6 %) y hortalizas en general al alza, mientras el diésel aumentó 10,2 %. La inflación acumula 4 % en el año. Para el comercio de frutas y verduras al por mayor esto combina mayores precios de compra con fletes más caros.
Las verduras y el diésel marcaron la inflación de septiembre en Chile. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 0,4 % en el mes, con un acumulado de 4 % en lo que va del año y una variación de 4,1 % en doce meses. Detrás del dato aparecen dos protagonistas que golpean directamente al comercio de alimentos: las lechugas, que subieron 10,5 %, y el diésel, que se encareció 10,2 %.
De las 13 divisiones que conforman la canasta del IPC, ocho tuvieron incidencias positivas, cuatro negativas y una no tuvo incidencia.
Los alimentos frescos, al alza
La división de alimentos y bebidas no alcohólicas subió 0,6 % en septiembre, impulsada por los productos frescos:
- Verduras, legumbres y tubérculos: 4,1 %.
- Lechugas: 10,5 %.
- Papas: 8,6 %.
- Frutas y frutos secos: 3,1 %.
El transporte avanzó 0,9 %, con un alza de 3,7 % en los combustibles para vehículos particulares. Dentro de ellos, la gasolina subió 2,7 % y el diésel 10,2 %. Los vuelos nacionales también se encarecieron 16,3 %, mientras los pasajes internacionales bajaron 18,7 %.
Otras divisiones con alzas fueron vestuario y calzado (2,3 %), información y comunicación (0,6 %), vivienda y servicios básicos (0,4 %), con un aumento de 1,6 % en el suministro de electricidad, y salud (0,4 %).
En el lado de las bajas destacaron los seguros y servicios financieros (-5,9 %), las bebidas alcohólicas y el tabaco (-0,3 %), y los restaurantes y alojamiento (-0,2 %).
Una combinación difícil para el comercio de frescos
Para los mercados mayoristas como Lo Valledor y La Vega Central, el dato de septiembre confirma lo que ya se observaba en los pasillos: precios de compra más altos en hortalizas y un costo de transporte que no deja de subir. El diésel es el combustible de los camiones que traen la fruta y la verdura desde las regiones productoras, por lo que su encarecimiento se traslada, tarde o temprano, al precio final.
El IPC también se usa para reajustar la Unidad de Fomento (UF), que incide en arriendos, planes de salud y otros contratos. Para muchos locatarios, eso significa que el arriendo de puestos y bodegas reajustados en UF también sube.
Qué significa para feriantes, almaceneros y productores
- Feriantes y verduleros: con lechugas y papas al alza, conviene ajustar precios con frecuencia y destacar productos de temporada que se mantengan estables. Comprar en el mayorista temprano permite elegir mejor calidad y precio.
- Almaceneros y minimarkets: la papa es un producto de alta rotación; revisar márgenes evita vender a pérdida.
- Restaurantes y casinos: pueden ajustar menús hacia productos con menor variación y aprovechar la leve baja en la división de restaurantes, que indica una competencia de precios en el sector.
- Distribuidores: el alza del diésel obliga a revisar tarifas de reparto, consolidar rutas y renegociar contratos con transportistas.
- Agricultores: los mejores precios de las hortalizas compensan en parte el mayor costo de llevar el producto a los mercados.
Lo que viene
Las proyecciones de los analistas anticipan nuevas alzas en los combustibles durante octubre, lo que mantendrá la presión sobre los fletes. A la vez, la llegada de la primavera suele traer más oferta de hortalizas, lo que podría aliviar parte de las subas en lechugas y verduras de hoja. Para los mayoristas, el desafío de los próximos meses será equilibrar precios de venta competitivos con costos logísticos al alza, en un año en que la inflación acumulada ya llega a 4 %.
Texto elaborado por Mayoristas.com a partir de Chócale y otras fuentes públicas. La imagen es ilustrativa.
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